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Las palomitas en la historia

El comienzo:

El origen de las palomitas de maíz es muy antiguo. El proceso para hacerlas fue descubierto hace miles de años por los primeros habitantes del Continente Americano.

Como todos los granos de cereales, cada grano de maíz para palomitas contiene una cierta cantidad de humedad en su interior. A diferencia de la mayoría de los otros granos, la corteza del maíz palomero, es muy gruesa e impermeable a la humedad. A medida que el grano es calentado más allá de su punto de ebullición (100 °C), hasta los 240 °C, el agua dentro del grano empieza a convertirse en vapor, generando presiones internas de hasta unas 9 atmósferas. En la mayoría de los granos (incluyendo los granos defectuosos del maíz para palomitas), este vapor escapa tan rápido como se forma, pero en los granos del maíz para palomitas, el vapor no escapa debido a lo grueso e impermeable de la corteza que lo mantiene sellado, pero la presión interna llega a tal punto que la corteza no puede contenerla y ocurre una pequeña explosión. La fuerza de la explosión voltea al grano de adentro hacia fuera, es decir el contenido del núcleo es expuesto. Pero aún más importante, debido a que la humedad se encontraba uniformemente distribuida dentro del núcleo almidonado, la expansión repentina de la explosión convierte el núcleo de la semilla en una especie de espuma, la cual le da a las palomitas su textura única.

Al igual que otras variedades de maíz, el palomero fue cultivado desde tiempos muy remotos en todo el Continente Americano (3,600 a.C.), proporcionando a sus habitantes un alimento delicioso y nutritivo, que ha permanecido como favorito durante siglos.

El maíz palomero era parte esencial de las ceremonias mexicas (Aztecas) antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI. En las ciudades prehispánicas de México, dicho maíz se vendía a granel y se llamaba momochtli en náhuatl. Las palomitas se preparaban introduciendo los granos en ollas de barro muy calientes, o bien, poniéndolos directamente sobre ceniza ardiente.

También en el antiguo Perú, los Incas ya elaboraban palomitas de maíz bastante antes de la llegada de los españoles; se han encontrado en tumbas restos de ellas con más de 1000 años de antigüedad.

Los exploradores franceses, de lo que hoy es Canadá, documentaron que los indios iroqueses hacían explotar maíz, utilizando arena ardiente en vasijas de barro cocido. También preparaban una sopa y una especie de cerveza con maíz palomero.

Los primeros colonos norteamericanos desayunaban palomitas de maíz, con azúcar y crema; se puede decir que fue el primer cereal de desayuno. Las familias sembraban maíz palomero para su propio consumo o lo compraban a sus vecinos.

A mediados del Siglo XIX, con el uso del arado aumentó la siembra de maíz en los Estados Unidos. Con la invención del cine a principios del Siglo XX, las palomitas se convirtieron en parte de la nueva diversión.

Desde entonces las palomitas de maíz son parte de la alimentación, no solamente de América si no de todo el mundo.